Se me secan los labios, mi respiración ya no es la misma, respiro con dificultad. Se detiene el tiempo y lo único que puedo percibo es esa sensación única, que únicamente siento contigo.
Cae la lluvia, parecemos extraños, pero al momento de reír nos encontramos con las miradas infinitas.
La sinceridad abunda en tus ojos, pero eres incapaz de pronunciar alguna palabra. Me siento débil y un poco mareada, casi me puedo perder en tus brazos, a tal punto que no distingo si eres tú o soy yo, casi sonrío o tal vez lloro...
Ya nada parece igual y nada es igual, nada es lo mismo después de hoy. Llegaste como una caricia lejana y distante, con una capa y unas gafas negras, tu risa muda me hacía compañía, y sé que estás aquí, te puedo sentir y casi te puedo ver.
Se siente bien ser parte de esto, ser parte de la historia y pensar que en el pasado fuimos parte de algo en común, fui parte de ti y tú de mí.
Se podría decir que esto es lo extraño en mi mirada, podríamos llamarlo de muchas maneras, pero nunca es igual para nadie y de alguna forma me siento un poco sofocada con todo ésto. Pero si pudiera retroceder en el tiempo, no cambiaría nada, ni una gota de mar, ni una mancha de vino, de esos que solíamos beber por las noches, escuchando de la buena música y conversando de la muchas veces miserable vida.
Éste es mi hoy, mi presente y mi mañana, éste es el cuerpo de mis alas y mis alas. Es el camino que quiero construir y vivir, en el y con él...
No hay comentarios:
Publicar un comentario